La movilidad en Nuevo León dejó de ser solo un tema de tráfico. Hoy impacta la salud mental de miles de personas que pasan horas en el congestionamiento vial o en el transporte público. Especialistas advierten que la pérdida anual de hasta 144 horas en traslados influye en el estrés, la ansiedad y la calidad de vida diaria.
Salud Mental Se Resiente Por Movilidad En Nuevo León
En la zona metropolitana, un habitante puede perder entre 2.5 y 3 horas al día en el tráfico. Esta cifra se traduce en semanas completas al año dedicadas únicamente a traslados.
De acuerdo con reportes de firmas como TomTom Traffic e INRIX, un regio promedio pierde entre 79 y 144 horas al año en congestionamiento vial. Estos datos colocan a la ciudad entre las más afectadas por tráfico.
El especialista en movilidad Ervey Cuéllar señaló que el término congestionamiento ya no describe con precisión la situación. Para él, la ciudad enfrenta una “asfixia vial”.
Cuéllar explicó que el estrés constante derivado de esta crisis puede generar efectos psicológicos severos. Incluso advirtió que puede detonar conductas violentas, como ya se ha observado en Monterrey.
Congestionamiento Vial Agrava La Salud Mental
El congestionamiento vial no solo retrasa actividades. También altera rutinas familiares y laborales. Las largas filas de autos y el ruido constante crean un entorno de tensión permanente.
Desde el ámbito clínico, la psicóloga Cristina Delgado confirmó que los tiempos prolongados de traslado afectan el bienestar emocional. Aunque los pacientes no siempre mencionan el tráfico como motivo principal de consulta, el tema aparece de forma recurrente.
Delgado indicó que el estrés acumulado influye en cuadros de ansiedad y agotamiento. La falta de descanso adecuado agrava los síntomas y reduce la tolerancia ante problemas cotidianos.
En este contexto, la movilidad en Nuevo León se convierte en un factor que deteriora la salud mental de manera gradual.
Transporte Público Y Estrés Diario En La Ciudad
La situación se intensifica para quienes dependen del transporte público. La incertidumbre sobre horarios y frecuencias aumenta la sensación de pérdida de control.
Cristina Delgado explicó que no saber a qué hora llegará el camión genera frustración. Esa falta de certeza alimenta el estrés diario.
Para muchos trabajadores, el trayecto no solo es largo, sino impredecible. Las demoras obligan a salir con mayor anticipación y reducen el tiempo disponible para la familia.
La saturación en unidades también influye en el estado emocional. El cansancio físico se combina con la presión por llegar a tiempo al trabajo.
Testimonios Reflejan Impacto En La Salud Mental
Luz Adriana, vecina de San Bernabé en Monterrey, invierte entre tres y cuatro horas diarias para trasladarse a su empleo en San Pedro. Al final de la jornada, el desgaste físico y emocional es evidente.
Ella describe que llega a casa sin energía. El dolor corporal se suma al estrés acumulado durante el día. Para ella, la movilidad en Nuevo León representa una carga constante.
Marta Alicia González, habitante de Villas de San Francisco en Escobedo, vive una experiencia similar. Tarda hasta dos horas y media en llegar a su trabajo y casi tres horas en regresar.
Marta relató que la ansiedad surge desde el inicio del trayecto. El temor a no cumplir el horario laboral aumenta la presión. Al llegar a casa, debe continuar con responsabilidades domésticas.
Ambos testimonios muestran que el impacto no termina en la oficina. La salud mental se ve afectada incluso después de concluir la jornada.
Crisis De Movilidad En Nuevo León Sin Solución Clara
Especialistas coinciden en que la crisis actual tiene raíces profundas. El crecimiento urbano, la falta de planeación y el aumento de vehículos saturan las vialidades.
Mientras tanto, el transporte público enfrenta retos operativos. La demanda supera la oferta en horarios pico. Esto agrava el congestionamiento vial. La movilidad en Nuevo León requiere soluciones estructurales. Sin embargo, los habitantes siguen enfrentando la “asfixia vial” cada día.
El efecto acumulado repercute en la salud mental colectiva. El estrés prolongado reduce la calidad de vida y limita el tiempo de descanso. La crisis ya no es solo de tráfico. Se trata de un problema que incide en el bienestar emocional de la población y que exige respuestas claras para recuperar equilibrio en la ciudad.
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