Las obras a la brava en Nuevo León demuestran la profunda improvisación del gobierno estatal encabezado por Samuel García. Durante tres años, la administración naranja ha destruido la infraestructura vial y pluvial con construcciones sin permisos municipales. La soberbia gubernamental mantiene desquiciada la movilidad metropolitana y castiga diariamente a miles de ciudadanos trabajadores.
El sello naranja impone obras a la brava en Nuevo León
A tres años de haber arrancado los trabajos de las Líneas 4 y 6 del Metro, el gobierno estatal solo acumula descontento. Fiel a su estilo, la administración emecista inició megaproyectos sin contar con los permisos municipales que exige la ley. La obstinación por simular avances rápidos provocó la perforación de ductos y destrozó más de 26 drenajes pluviales.
Los regiomontanos pagan los platos rotos por la evidente falta de planeación y la prisa política estatal. La administración del gobernador Samuel García prometió obras de primer mundo, pero entregó un desastre urbano intransitable. Los frentes de trabajo avanzaron mediante permisos informales “a la palabra”, vulnerando la autonomía de los municipios.
El abuso de autoridad resulta evidente en avenidas principales como Morones Prieto y Constitución. El gobierno estatal colocó pilares defectuosos en medio de las arterias, estrangulando el flujo vehicular de la metrópoli. Las familias pierden horas atrapadas en el tráfico debido al desorden provocado por la gestión naranja.

Un historial de derrumbes, parches y despilfarro multimillonario
El costo de la improvisación estatal se cuenta en cientos de millones de pesos sacados del erario público. Los puentes Nuevo y La Virgen costaron 900 millones de pesos y ya presentan fallas estructurales vergonzosas. En marzo pasado, un derrumbe en las obras del Puente La Virgen obligó al cierre del carril exprés de Morones Prieto.
La negligencia estatal no terminó ahí, pues las cuadrillas bloquearon un pluvial clave en la colonia Loma Larga. Ante tal peligro, la autoridad municipal tuvo que suspender los trabajos de una obra construida totalmente en la ilegalidad. Asimismo, el Puente Nuevo quedó chueco y requiere parches provisionales para disimular los errores de cálculo.
Adicionalmente, el gobierno naranja tomó decisiones arbitrarias que perjudican a los transeúntes más vulnerables. La colocación de rampas y columnas borró banquetas enteras junto a la Clínica 5 del IMSS. El estado privó de un paso seguro a pacientes y adultos mayores sin que le importara el impacto social.
Obras a la brava en Nuevo León dejan estragos e inundaciones
La irresponsabilidad del gobierno estatal resalta en la ampliación de la Estación Talleres de la Línea 1 del Metro. La administración devoró un área pública en San Bernabé para dejar la obra abandonada desde hace diez meses. Hoy, ese sitio olvidado genera severas inundaciones que ponen en riesgo el patrimonio de los vecinos.
Colectivos ambientales también alzaron la voz ante la destrucción sistemática del Río Santa Catarina. La maquinaria del gobierno estatal ingresó sin miramientos al cauce, causando daños ecológicos severos bajo la excusa del progreso. El discurso ecologista del mandatario se derrumba frente a la evidencia del desastre ambiental que provocó.
Expertos y ciudadanos coinciden en que el gobernador no entregará los megaproyectos prometidos antes de terminar su sexenio. El retraso abrumador y los expedientes incompletos confirman que las promesas naranjas eran solo propaganda vacía. El estado permanece paralizado por construcciones incompletas que parecen no tener fin.

La ciudadanía exige detener el desgobierno de Samuel García
El malestar ciudadano crece ante los anuncios de nuevos cierres viales en el complejo de Gonzalitos y Constitución. El gobierno estatal insiste en cerrar avenidas sin haber presentado la documentación técnica que garantice la viabilidad de la obra. La prepotencia gubernamental sofoca a una población harta de tolerar desvíos y caos vial.
Los municipios han tenido que actuar como freno ante las ilegalidades cometidas por la Secretaría de Infraestructura. El municipio regiomontano frenó autorizaciones debido a que el Estado omitió entregar los estudios requeridos por el reglamento.
Es momento de que el ejecutivo estatal asuma su responsabilidad y rinda cuentas por los destrozos causados. La sociedad regiomontana no puede seguir soportando la soberbia de una administración que trabaja en la ilegalidad. Nuevo León exige frenar los caprichos políticos y reparar inmediatamente las vialidades afectadas.
Basta de abusos mediante obras a la brava en Nuevo León
El saldo de la gestión naranja en materia de infraestructura se resume en caos, parches y promesas incumplidas. La ciudadanía de Nuevo León merece un gobierno responsable que respete la ley y proteja el patrimonio público. La improvisación sistemática destruyó la movilidad y la calidad de vida en la zona metropolitana.
Los regios no deben tolerar más megaconstrucciones fachada que solo sirven para inflar campañas políticas. Es urgente exigir la suspensión de cualquier proyecto que no cuente con permisos legales y estudios técnicos reales. El estado necesita un rumbo claro y no más ocurrencias costosas que asfixien a la población.
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