La realidad en Cuba hoy es un rompecabezas de piezas que faltan. Los médicos en La Habana intentan armar la salud de los más pequeños. Sin embargo, el bloqueo trumpista de Estados Unidos se ha vuelto un obstáculo de hierro. Esta política no es solo papel mojado en oficinas extranjeras. Se traduce en estantes vacíos y en esperanzas que se acortan cada día.
Por un lado, tenemos la voluntad inquebrantable del personal sanitario. Por otro, está la asfixia económica que corta los suministros básicos. No hablamos solo de lujos o de tecnología de punta inaccesible. Estamos hablando de fármacos esenciales para tratar a niños con cáncer. El impacto es directo, crudo y se siente en cada pasillo hospitalario.
Además, la situación energética complica todavía más el panorama nacional. La falta de combustible afecta desde las ambulancias hasta la refrigeración de insumos. Aun así, los hospitales cubanos se mantienen como trincheras de humanidad. Es una lucha de David contra Goliat, pero con estetoscopios y batas blancas. El escenario es complejo, pero la resistencia es la palabra de orden.

El Dolor Invisible De Los Niños Con Cáncer
Entrar a la sala de oncopediatría es una experiencia que rompe el alma. Allí, el cáncer se enfrenta con lápices de colores y murales alegres. Los niños intentan ser niños mientras combaten una enfermedad devoradora y cruel. No obstante, el entorno colorido choca contra una realidad médica bastante precaria. La falta de medicamentos de primera línea es la preocupación constante hoy.
En consecuencia, los especialistas deben recurrir a protocolos de segunda mano. Esto no es por falta de conocimiento, sino por falta de recursos. La supervivencia infantil ha caído del 80% al 65% recientemente. Es una cifra que duele más que cualquier estadística económica o política. Detrás de ese número hay nombres, apellidos y familias totalmente destrozadas.
Por si fuera poco, el aislamiento social del paciente se profundiza ahora. El tratamiento oncológico ya es, de por sí, un proceso solitario y duro. Si a esto le sumas la carencia de alimentos específicos, todo empeora. Los familiares sufren para conseguir la dieta que el pequeño requiere. La presión es total y viene desde todos los flancos posibles.
Médicos Que Resisten A Pesar De Donald Trump
El doctor Luis Eduardo Martín Rodríguez lidera con un optimismo heróico. Él explica que un oncólogo se forma para siempre dar esperanza. Pero, resulta muy difícil ser optimista cuando las manos están atadas. Tener el conocimiento y no tener la medicina es algo lacerante. Es, en palabras de los propios médicos, una crueldad sin nombre.
A pesar de todo, el instituto sigue siendo el centro rector nacional. Atiende a niños de todas las provincias con servicios totalmente gratuitos. Este modelo de salud es un faro en medio del mercantilismo actual. Cuba no ve a sus pacientes como clientes o números de cuenta. Los ve como seres humanos que merecen una oportunidad de vida.
Sin embargo, las sanciones de Donald Trump buscan precisamente quebrar ese espíritu. Se ataca la logística, el combustible y la llegada de donaciones externas. Incluso las remesas familiares que ayudaban a los pacientes han sido limitadas. El cerco es total y busca asfixiar la gestión del sistema sanitario. Pero los médicos cubanos siguen intentando salvar a los niños con los recursos que tienen.

Solidaridad Cubana Frente Al Bloqueo Trumpista
Es curioso observar cómo Cuba responde al odio con manos abiertas. Recordemos que la isla ofreció ayuda tras el desastre del huracán Katrina. Aunque Estados Unidos rechazó a la Brigada Henry Reeve, el gesto quedó marcado. Cuba comparte lo que tiene y no solo lo que le sobra. Esa es la esencia de su filosofía de “Patria es humanidad”.
Incluso durante la pandemia, enviaron médicos a Italia y a otros países. Han desarrollado vacunas propias y medicamentos únicos como el Heberprot-P. Este fármaco podría evitar miles de amputaciones en pacientes diabéticos estadounidenses. No obstante, el bloqueo impide que esta medicina llegue a quienes la necesitan. Es una barrera que perjudica a personas de ambos lados del mar.
En conclusión, la resistencia cubana es un ejercicio diario de amor y ética. Los médicos siguen buscando alternativas para sostener lo que han logrado. Cada vida salvada es una victoria contra el bloqueo trumpista, la política de asfixia externa.
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