El mal estado del estacionamiento del Estadio de Tigres ha provocado la molestia de estudiantes, maestros y aficionados del fútbol. El lugar, con capacidad para más de 3 mil 600 autos, está lleno de baches que ponen en riesgo a quienes lo usan. El problema persiste desde hace años y contrasta con otras áreas renovadas de Ciudad Universitaria.
Estacionamiento Del Estadio De Tigres Lleno De Baches
El estacionamiento del estadio de Tigres se ha convertido en una zona plagada de enormes baches. Los estudiantes de la UANL lo llaman “volcancitos” por la cercanía con el Volcán Universitario. Algunos pozos superan el metro de diámetro e incluso alcanzan más de tres metros.
Las afectaciones son visibles en distintas áreas, pero destacan en la parte poniente. En esa zona, hacia la Avenida Manuel L. Barragán, se ubican facultades como Biología, Química e Ingeniería Civil, donde el tráfico vehicular es constante.
Aunque el estacionamiento se encuentra saturado la mayoría de los días, la falta de mantenimiento es evidente. Los baches se han transformado en obstáculos permanentes y en un riesgo constante para quienes transitan por el área.

Testimonios De Estudiantes Sobre El Mal Estado
Los propios estudiantes de la UANL han señalado que los baches no son un problema reciente. Erick, alumno de la Facultad de Química, relató que desde hace tres años, cuando ingresó a la universidad, los baches ya existían. Con el tiempo, asegura, se han multiplicado y son cada vez más grandes.
Uno de los principales riesgos surge en temporada de lluvias. Cuando las lluvias inundan los hoyos, los conductores no logran ver la profundidad de los baches y terminan dañando sus vehículos. Las llantas ponchadas son el problema más común, aunque algunos coches también han sufrido averías mecánicas.
La situación, señalan los universitarios, no solo afecta a estudiantes. También maestros, personal administrativo y visitantes lidian con el mal estado del estadio de Tigres y sus alrededores cada día.
Contraste Con La Avenida Pedro De Alba
Lo que más llama la atención de la comunidad universitaria es el contraste. Mientras el estacionamiento del estadio de Tigres permanece deteriorado, la Avenida Pedro de Alba luce renovada y en buen estado.
Esa vialidad principal de Ciudad Universitaria cuenta con ciclopista, andadores peatonales, carriles bien delimitados y bahías de transporte público. Es un ejemplo de infraestructura multimodal que funciona y se mantiene.
En cambio, el estacionamiento presenta una imagen de abandono. No solo los baches representan un problema. La falta de señalización de cajones de estacionamiento obliga a muchos conductores a dejar sus autos en zonas de terracería o incluso en los carriles de circulación.
Problemas Durante Partidos De Tigres Y Amazonas
La situación se agrava en los días de partido de Tigres o de Las Amazonas. El estacionamiento es cerrado con anticipación y solo se permite el acceso a los aficionados. Sin embargo, incluso quienes logran ingresar deben enfrentar el mal estado del terreno.
Francisco, estudiante de la UANL, relató que la zona cercana a la Avenida Barragán es la más complicada. “No hay manera en que no caigas en uno de los baches”, señaló. Los conductores tienen que maniobrar con cuidado para no dañar sus vehículos, aunque en la mayoría de los casos resulta imposible evitar los pozos.
Este deterioro constante afecta la imagen del estadio de Tigres, considerado uno de los recintos deportivos más importantes del país. Para los aficionados que acuden regularmente, los baches ya son parte de la rutina, aunque no dejan de representar un riesgo.
Riesgo Y Falta De Soluciones En El Estadio De Tigres
El estacionamiento del estadio de Tigres representa un problema de seguridad vial. Los pozos, al estar en plena zona de circulación, obligan a los conductores a frenar bruscamente o a invadir carriles. Esto aumenta la probabilidad de accidentes menores.
Por otra parte, la falta de cajones delimitados y la saturación diaria del área generan caos vehicular. Muchos estudiantes optan por estacionarse en lugares improvisados, lo que bloquea accesos y complica la movilidad.
Aunque la comunidad ha denunciado el problema desde hace años, hasta el momento no se han presentado acciones concretas para repararlo. Para los usuarios, la indiferencia de las autoridades universitarias y municipales refleja un abandono prolongado de una zona clave para la movilidad universitaria y deportiva.
Conclusión
El mal estado del estacionamiento del estadio de Tigres es un problema que se arrastra desde hace tiempo. A pesar de las constantes quejas de estudiantes, maestros y aficionados, los baches continúan creciendo y multiplicándose.
Mientras otras áreas de Ciudad Universitaria se renuevan y muestran infraestructura moderna, el estacionamiento del estadio permanece olvidado. Este contraste refuerza la frustración de la comunidad universitaria, que ve en cada visita al “Volcán” un riesgo para sus vehículos y su seguridad.
La falta de atención a este espacio refleja un vacío en la gestión de los servicios básicos. Sin acciones concretas, el estacionamiento seguirá siendo un “campo minado” que rodea a uno de los estadios más emblemáticos de México.
Array