El descuido y la falta de control ambiental tienen bajo alerta a los habitantes de un sector en constante crecimiento. Un enorme basurero clandestino en Pesquería se convirtió en un dolor de cabeza diario para la comunidad, debido a la nula supervisión de las autoridades y la falta de conciencia de quienes lo usan como depósito.
Este terreno baldío ha recibido descargas ilegales de forma constante durante más de doce meses sin que nadie ponga un alto. En consecuencia, el panorama empeora cada día por la acumulación desmedida de mugre que daña la imagen de la zona y vulnera la tranquilidad vecinal.
Las familias afectadas exigen que se tomen cartas en el asunto a la brevedad. Las calles aledañas están expuestas a constantes focos de infección debido a este tiradero clandestino que sigue ganando terreno entre la maleza.

Foco de infección en la colonia Colinas del Aeropuerto
El problema principal se concentra en un predio ubicado de forma muy cercana a los cruces de Perimetral Centro y Las Flores. En esta zona específica de la colonia Colinas del Aeropuerto, los colonos tienen que lidiar con un panorama desalentador al salir de sus hogares. Un recorrido por el área permitió constatar que el sitio está completamente desolado, lo que facilita el actuar de personas negligentes.
Por lo tanto, la impunidad reina en este punto de la ciudad a cualquier hora del día. Los infractores aprovechan la soledad del terreno abandonado para deshacerse de todo tipo de materiales que ya no quieren en sus casas. La acumulación es tan severa que ya abarca una extensión considerable del suelo natural.
Asimismo, la vegetación nativa está quedando sepultada bajo toneladas de desperdicios de procedencia desconocida. Esta situación no solo degrada el suelo, sino que ahuyenta a los habitantes que antes caminaban con tranquilidad por las inmediaciones de este punto habitacional.
Acumulación peligrosa de desechos y basura
Durante la inspección ocular, se hizo evidente la gran variedad de objetos inservibles que la gente va a tirar. En el suelo hay desde cajones de madera, ropa vieja y juguetes rotos, hasta componentes automotrices pesados y botes de plástico de gran tamaño. De igual forma, abundan las tazas de baño destruidas, neumáticos inservibles y muebles como sillones antiguos que obstruyen el paso.
Esta alarmante cantidad de desechos y basura confirma que el sitio es usado como un centro de transferencia ilegal a gran escala. La gente acude de manera regular a descargar lo que consideran inservible, provocando una expansión descontrolada del perímetro afectado.
Por si fuera poco, el peligro se incrementa debido a que existen rastros claros de quemas intencionales en el sitio. Se detectaron múltiples residuos cubiertos de hollín, lo que demuestra que los delincuentes ambientales prenden fuego a los materiales de forma periódica para reducir el volumen de la mugre, liberando humos altamente tóxicos.

Pésimas condiciones provocan malos olores
La crisis ambiental tiene otra vertiente que golpea directamente el olfato de las familias de la zona. Las condiciones de abandono propician la generación de malos olores insoportables que se esparcen con las ráfagas de viento hacia las viviendas más cercanas.
Esta situación empeora drásticamente porque el terreno es utilizado por algunos dueños de ganado para el pastoreo. Vacas y caballos pasan largas jornadas alimentándose de la maleza, lo que genera una alta concentración de estiércol que se descompone al sol y empeora las condiciones de salubridad.
Adicionalmente, cuando llega la temporada de lluvias, el panorama se vuelve todavía más caótico y peligroso. El agua estancada entre los plásticos y las llantas propicia el criadero masivo de mosquitos y moscas, elevando el riesgo de enfermedades virales entre la población.
Los graves riesgos que representa este tiradero clandestino
La realidad es que no han colocado ni un solo letrero que prohíba arrojar desperdicios en este punto. Los riesgos que representa este tiradero clandestino son mayúsculos, afectando tanto el balance ecológico de la región como el bienestar de los ciudadanos.
La ausencia de pavimentación en los accesos y la falta de luminarias públicas facilitan que las camionetas con carga entren durante la madrugada. Sin cámaras de vigilancia que puedan registrar las placas, los infractores operan con total tranquilidad en la penumbra.
Hasta el momento, no se visualizan cuadrillas de limpieza ni planes de remediación por parte del municipio. Mientras el tiempo avanza, este basurero clandestino en Pesquería continúa expandiéndose y consolidándose como una amenaza sanitaria que urge intervenir para evitar una tragedia mayor en la comunidad.
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